8 de junio de 2012

¡Al norte de la Isla nos vamos!

Último fin de semana en Mallorca y tenía que ser uno memorable. Laura y yo habíamos estado platicando por un tiempo rentar un coche por el fin de semana. Aprovechamos que una de sus amigas de Finlandia estaba de visita para dividir los gastos entre las tres.

La ruta la había trasado la noche anterior con mi guía turístico y estaba segura que la disfrutaríamos. El sábado temprano en la mañana tomamos el autobus hasta el aeropuerto para buscar el coche.

Nos entregaron un modelo Nissan Micra que parece una mariquita. Laura tomó el volante en dirección hacia Alcudía. 
El poder del Micra.
Al llegar a este pueblo en la costa norte de Mallorca recorrimos sus calles. Este municipio tiene una muralla que rodea todo el centro del pueblo. Se puede caminar por esa muralla y ver el pueblo completo desde diferentes puntos.
Muralla de Alcudia
Calles de Alcudia
Saliendo de Alcudía cruzamos el Puerto de Alcudía en dirección hacia Pollença para arribar hasta el Cap de Formentor. Como era la primera vez que las chicas manejaban en esta área ibamos con mucho cuidado por la cantidad de curvas. El Cap de Formentor es una de las vistas más impresionantes de Mallorca que termina con un faro en su punto más alto. 
Tramo entre Alcudia y Pollenca.
Manejando nos detuvimos en un mirador para presenciar un panorama alucinante que parecía sacado de una película. Continuamos nuestro recorrido hasta la Playa de Formentor. Aquí tuvimos que pagar por aparcamiento lo que me pareció una injusticia pero como el terreno es parte de Hoteles Barceló hacen lo que le parece. 
Mirador de Formentor
Vista desde mirador
Esta playa aunque pequeña cuenta con aguas cristalinas extraordinarias y árboles que ofrecen sombra. Nos sentíamos en el paraíso al llegar a este tesoro mallorquín. Después de unas horas totalmente relajadas continuamos hacia nuestro destino final: Sa Calobra.
Playa de Formentor
No importa por donde se tome la ruta las curvas y montañas son inevitables. De Pollença subimos por Escorca hasta llegar a una de las formaciones naturales más impresionantes de toda la isla. 

Las curvas intimidaron un poco a las choferas pero al llegar nos dimos cuenta que había la pena. Caminando pasamos por un túnel hasta llegar a donde el Torrente de Pareis desemboca. Ahí pudimos percibir una pequeña playa de arena, gravilla y piedras pequeñas entre dos montañas.
Curvas de camino a Sa Calobra
Tunel hacia el torrente
De camino a nuestro destino final
Desembocadura del Torrente de Pareis.
¡Me sentía tan minúscula entre medio de todas las montañas gigantescas! Con el cansancio y hambre decidimos retomar nuestra ruta en dirección hacia Palma.
Vista impresionante
De camino nos detuvimos en el Puerto de Sóller para una cena formal con las chicas.
Seleccionamos un restaurante de nombre "El Pirata". Estaba por atardecer pero la vista era encantadora, barcos de diferentes tamaños en el puerto y el sol comenzando a caer detrás de una de las montañas que encierra el puerto.

Entre paella, pasta negra con pescado y cervecita degustamos de una comida riquísima. Así culminamos el primer día de mi último fin de semana en esta maravillosa Isla.
Deliciosa pasta negra con vegetales y pescado.




Es Verger por última vez

No quería irme de Mallorca sin asistir nuevamente al voluntariado de Es Verger. La primera vez tuve tan bonita experiencia que tan pronto supe que se estarían reuniendo a mediados de mayo me apunté. ¡Un día en el campo!
La belleza del campo en Villafranca.
También invité a Laura para que se uniera al grupo y pudiera apreciar esta experiencia de compartir y hacer trabajo voluntario.
Laura disfrutando de una dia en el campo.
Nos reunimos a las 9:00 de la mañana en Palma para así repartirnos en los diferentes coches especialmente para aquellos que no tienen carro. Nos tocó en el coche con Ana Belén y su perro Es Migol. 
Es Migol tomando el sol.
Al llegar a Villafranca nos fuimos un grupo a buscar bambú en un terreno cercano. A Laura y a mí nos tocó trabajar en el huerto junto con otro grupo de chicas. Tuvimos que desyerbar, irrigar y sembrar el terreno luego de haber colectado la siembra cebollas, alcachofas, acelgas y perejil.
El huerto.
Con las cebollas en mano.
También se prepararon las cañas para enfilar las tomateras.
Cañas
El resto de los compañeros especialmente los hombres estuvieron a cargo del trabajo pesado. Nuevamente me sentí sumamente bienvenida. A pesar de sólo haber ido una vez a participar en este programa de voluntariado todos se acordaban de mi nombre y me hablaban como si me conocieran de hace mucho tiempo.

Estuvimos trabajando hasta la 1:00 de la tarde, luego de habernos sentado a merendar y compartir unos bonitos pasajes e historietas de filosofía. 

Lo simple de la vida compartir sanamente con personas extraordinarias.

Feria Medieval y playita en Capdepera

Desde hacia algún tiempo varias amistades y yo queríamos rentar un coche para darnos una vuelta por la isla. El servicio de tren y autobus resuelve con viajes mínimos pero no con la frecuencia que se necesita para hacer viajes durante el fin de semana.

Recogimos el coche temprano en la mañana. Nuestro destino final sería el pueblo de Capdepera. Este pueblito al noreste de la isla queda muy cerca del municipio de Artá y estaban en plenas celebraciones de su Feria Medieval.
Capdepera pueblo muy cerca de Arta
En poco más de una hora llegamos hasta Capdepera y fue una odisea conseguir aparcamiento especialmente porque nuestra chofera estaba fuera de práctica y estaba manejando con un poco de miedo.

El pueblo queda en un cerro así que tuvimos que caminar un poco hasta llegar al centro. Las calles estaban repletas de quioscos llenos de artesanías y productos de Mallorca y otras partes de España. Me agradó mucho el diseño del pueblo, calles estrechas sólo peatonales y adornadas con escudos y banderas medievales.
Nuestro recorrido por las calles.
Recorrimos todas las calles y observamos cada uno de los productos que los artesanos tenían para ofrecerle al público. Los exquisitos olores de carne asada y otros platillos eran evidentes desde la distancia.
Carne asada
Pa amb oli
Al comprar una bebida pagabas un euro extra por un vaso hecho de barro. Si lo devolvías te entregaban el euro de vuelta. Probamos crepés, leche con miel y canela, golozinas, mermelada de rosas, quesos, kebabs en fin de todo un poco.
Vasos de barro
Quioscos
Mary y yo tomando leche con miel y canela. Deliciosa.

En nuestro recorrido continuamos hacia el Castillo de Capdepera. Este castillo construido en el 310 que yace sobre los restos de una villa musulmana. Desde esta edificación se puede ver el pueblo completo a un extremo y la costa a otro lado.
Castillo de Capdepera
Vista hacia el mar

Vista del pueblo desde el castillo.

Para culminar un día espectacular nos fuimos a una playita cercana a descansar un rato. Cala Agulla ubicada en este mismo pueblo queda en un área inundada de "giris", como los mallorquines les llaman a los extranjeros.
Cala Agulla
Las valientes del grupo.
Una costa rocosa con una vista increíble y una playa con agua cristalina. Laura y yo fuimos las únicas que nos aventuramos a zambullirnos en la fría agua.

Otro día inolvidable para el baúl de los recuerdos.



La Granja de Esporles


Cuando una de mis amigas vió un especial de boletos para La Granja de Esporles no lo pensamos dos veces en comprarlo. Ese viernes tomamos el autobús desde la Estación Intermodal y llegamos a Esporles un pueblo pequeño en la Sierra Tramuntana cerca de Valdemossa.

El bus únicamente llega hasta el centro del pueblo así que tuvimos que caminar unos 20 minutos para llegar hasta la Granja. Por lo menos el paisaje entre las montañas y la vegetación nos entretuvieron.
Entrada principal
Al llegar a la entrada entregamos nuestro cupón y nos tomaron una foto. El recorrido comienzo en los establos y corrales con caballos y cabras. Luego hay otros animales como conejos, gallinas, gallos, pavos reales y demás.

El recorrido de poco más de una hora te lleva por los alrededores de la finca, con jardines, cascadas y una edificación que refleja las costumbres mallorquinas a través de los tiempos.
Vista desde la Granja 
Cascada natural de 30 pies de altura.
Caminando por las diferentes habitaciones se puede percibir un teatro, una capilla, un consultorio y un área de torturas y de juegos para los niños. Esta creo que fue la parte más impresionante ver todos los artefactos y explicaciones de cómo se torturaba a las personas.
Teatro

Consultorio medico
Cinturon de castidad y area de torturas
Cuarto de juego para los niños.   

También se pasa por la cocina, el área donde se confeccionaba el aceite de oliva, donde se procesaban las hierbas naturales y hasta donde se tejia, se hacían zapatos y joyería.
Comedor
Parte de la cocina.

Finalmente se llega a un gran patio donde se catan vinos. Estabamos emocionadas por catar los vinos pero nos dimos cuenta que nosotras mismas teníamos que servirnos y que sólo eran dos tipos de vino. ¡Que decepción! Los vinos sabían horribles.
Probando los vinos.


Nos encontramos con demostraciones de barro, hojalatería y cómo confeccionar cestas. No muy impresionadas continuamos hacia el área de degustación. Según lo habían pintado habría variedad de productos mallorquines para probar.


Sólo habían buñuelos con diferentes mermeladas, dos tipos de queso, un poco de sobrasada y pan de higos. No quedé impresionada con esta granja y no recomendaría que las personas la visiten porque todo el recorrido lo tienes que hacer solo y las atracciones no impresionan en lo mínimo.
Uno de los amplios balcones

Es Firó de Sóller 2012


Una de las fiestas más esperadas por todos los mallorquines es el "Es Firó de Sóller". Es la fiesta más importante y conocida de Sóller, que recuerda el saqueo pirata por parte de los moros el 11 de mayo de 1561.

Varias personas me habían recomendado que fuera para que presenciara las cuatro batallas que se dramatizan durante la tarde de este evento. Yo viajaba con la compañera de piso de una amiga y sus amistades. Pudimos conseguir aparcamiento a menos de cinco minutos del puerto donde se dan las primeras dos batallas. Se percibían a las personas vestidas de payeses, con vestimenta típica mallorquina o de moros.
Cristianos esperando a los moros para primera batalla.

Los moros andaban pintados de negro y a quien vieran sin vestir se le acercaban y le echaban un poco de pintura en diferentes partes del cuerpo o sobre la ropa.
Un moro enamorado.

Mi primer encuentro con un moro le pedí que me pusiera totalmente negra y se encargó de hacerlo muy bien. ¡En vez de moro parecía minera!
Me querian raptar.

Las primeras dos batallas son en el puerto. Los moros llegan desde diferentes embarcaciones hasta la costa y pelean con los payeses. Se escucha muy fuerte las detonaciones de la pirotecnia y los rifles.
Barcos de los moros arribando a la costa de Soller.

Hasta los más pequeños son parte de esta gran fiesta. Cuando los moros te ven por la calle especialmente si eres una chica aprovechan para pintarte con un abrazo, beso y alguna fricción a propósito.

Luego de las dos batallas en el puerto todo mundo se mobiliza hacia el centro del pueblo. La caminata bastante larga y las detonaciones dejaban a cualquiera sordo. Las últimas batallas se celebran en el pueblo.
Centro de Soller para una de las ultimas batallas.

Moros y payeses caminan por las calles de Sóller, cantando, bebiendo y disfrutando de la gran celebración. Los moros suben con cuerdas a diferentes edificios para demostrar que le han ganado a los mallorquines.
Los moros tomando dominio del pueblo.
La magia de compartir con gente desconocida, que te pinten, te ofrescan de su alcohol y demás definitivamente hicieron que esta fiesta se convirtiera en mi favorita durante los 9 meses de estadía en la Isla.






7 de junio de 2012

Cena y ruta de bar en bar

Luego de un día caluroso de caminata interminable llegamos a Palma con muchas ansias de salir a cenar una buena comida china. ¡Yo sabía del lugar perfecto! A pesar de ser un lugar muy cutre degustamos de una cena deliciosa en este restaurante que está entre los pocos en Palma que sirven comida auténtica china. Con en cansancio encima y la misión de disfrutar de una noche de copas entre amigas nos dirigimos hacia el primer lugar. Sólo había entrado una sola vez cuando primero llegué a Palma y siempre me dejó con las ganas de regresar. Lo primero que recuerdo, la gran selección de pintxos y las decoraciones especialmente los asientos tapizados en estampado de vaca. L'Ambigú queda directamente detrás de la Iglesia de Santa Eulalia entre las calles Carrer de la Vidriera y Carrer de Can Savellà.
Pedimos una botella de vino tinto para comenzar pero al parecer la mesera olvidó nuestro pedido y se llevó la botella.
Tinto para el alma.
Cuando consumimos la primera copa llamamos al mesero para pedirle nuestra botella y asombrado se disculpó porque no sabía ese había sido nuestro pedido. Muy amablemente trajo una botella completamente nueva y se disculpó con nosotras para proseguir diciendo: "¡Comenzamos desde cero! ¿Buenas noches que desearais tomar? Luego de nuestra contestación nos preguntó: ¿Desearais probarlo?
Laura yo degustando un vinillo.
¡La primera copa fue por la casa! Entre copa y copa platicamos hasta que el local cerró y tuvimos que encaminarnos a buscar otro lugar para continuar con nuestra ruta del vinillo. En nuestra búsqueda la mayoría de los bares parecían estar cerrados así que nos dirigimos mejor a Guirigall. De vino cambiamos a cervecitas.
Laura con las cervecillas en mano.
Conseguimos una buena mesa para las tres y continuamos nuestras conversaciones ya quizás con más entusiasmo luego de las copitas que teníamos en el sistema. En la Cervecería Guirigall por casualidad nos encontramos con unas amistades y estuvimos en el local hasta que cerraron.
Mas compania
De ahí nos encaminamos por las calles de Palma a nuestros distanciados pisos.
De vuelta a casa.